lunes, 6 de abril de 2015

El papel nos hace cada día más débiles


En una reunión de editores de periódicos nos explicaba una vez más un consultor que los diarios dejarán de existir, por lo menos tal como los conocemos. Después de un día de deliberaciones sobre el fin de la prensa en papel nadie dijo que nuestro negocio no es comprar papel, imprimir papel, transportar papel y vender papel, que fue de lo que hablamos durante todo un día esos editores reunidos en simpática camaradería.

Nuestro negocio es el periodismo y ese negocio seguirá existiendo, fortalecido si consigue ser independiente de los poderes y debilitado si no lo consigue y lo que más debilita frente al poder político es el papel. Por desgracia casi todos los dueños de periódicos ya no son periodistas y entienden con mucha dificultad el silogismo que explica el corazón del negocio.

A pesar de los agoreros anuncios de los consultores que lanzan anzuelos en las reuniones de editores, en la Argentina hoy se editan más diarios que hace 20 años. En Buenos Aires sigue habiendo 17 y en Posadas, Misiones, hay cuatro. Los números de Posadas son mágicos porque probablemente la circulación sumada de los cuatro equivale a la histórica de El Territorio, el único diario cuando había uno solo en 1982. Claro que hay que calcular que la población se ha duplicado en este tiempo y que en el resto del país y sobre todo en el Gran Buenos Aires la circulación ha bajado notablemente a medida que el número de cabeceras y la población han crecido. En estos últimos 20 años ha habido más nacimientos que defunciones en la prensa de Buenos Aires, y los muertos fueron recién nacidos: Crítica de Jorge Lanata y Libre de Editorial Perfil.

El fenómeno es fácil de explicar: tal como están las cosas el negocio de la mayoría de esos diarios es la publicidad del estado (o del gobierno) y no la circulación. Es que cuando el negocio es la publicidad del estado la circulación es carísima. A fin de 2015 cambiará el gobierno nacional y posiblemente los que hoy gobiernan la Argentina sean parte de la oposición. Entonces los diarios hoy afines al kirchnerismo aparecerán en las reuniones con el resto de la industria y reclamarán igualdad de trato en la pauta publicitaria, exenciones impositivas y declaraciones de patrimonio cultural de la humanidad. Y hasta puede ocurrir que el próximo gobierno llegue con su propia PPP (prensa proveedora del poder) y aparezcan cinco o seis nuevos diarios en Buenos Aires que se quedarán con esa pauta en desmedro de todos los demás, tengan la circulación que tengan.

El papel está echando a perder al periodismo porque lo ha vuelto débil frente a los poderes. Y por esa vía será cada día más débil. El futuro de los periódicos puede tener que ver con la teoría de la evolución, con la supervivencia del más fuerte o del que se adapta mejor al cambio y otros lugares comunes que dicen los consultores en las reuniones de editores.

El futuro del periodismo, en cambio, tiene que ver con la independencia y la libertad para buscar la verdad y contarla. Y el papel se está volviendo el peor enemigo de esa libertad.
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