El pasado 27 de julio Daniel Santoro, periodista de Clarín de Buenos Aires, ingresó en la Academia Nacional de Periodismo. En su lección inaugural citó a Raúl Scalabrini Ortiz, periodista y escritor argentino: "Decir la verdad, además de una decisión es un arte". No tengo la cita más que de la transcripción del discurso de Santoro, que, por cierto, es estupendo. Es así: lo que hacemos los periodistas es arte. Nuestro modo de acercarnos a la realidad es más parecido al de los artistas -que siempre dicen la verdad- que al de los científicos.
Una observación más sobre la clase de Santoro. La devaluación del periodismo, por lo menos en la Argentina, está imponiendo otro adjetivo para el ejercicio cabal de la profesión: periodismo de investigación. Así llama también Santoro a lo que siempre se llamó periodismo, a secas, sin adjetivos.
martes, 8 de agosto de 2006
Decir la verdad es un arte
Tags:
Libertad,
Periodistas
viernes, 4 de agosto de 2006
Medir la difusión y no la venta
Es cierto que no se pueden sumar manzanas con peras, pero tampoco manzanas gratis contra manzanas pagadas. Cualquier entidad que se dedique a auditar solo la venta neta de los medios gráficos es anticuada e incompleta si no mide la cantidad de lectores por ejemplar. Es preciso comenzar e medir la difusión y el impacto en los diferentes segmentos sociales: el readership y la penetración de cada medio. Esta necesidad dió nacimiento a los que, en España y en castellano, se he comenzado a llamr Estudio General de Medios. Los EGM tienen también sus errores y complicaciones, ya que es mucho más engorroso y caro medir la difusión que la venta neta de los medios gráficos, pero deben intentarlo.
Tags:
Circulación,
Gratuitos
El Sudoku suma y resta lectores
Como es lógico y natural, el sudoku o cualquier otro juego que inutilice un ejemplar del diario, resta lectores a los gratuitos. En cambio aumenta la circulación de los de pago: quien compra un diario, lo hace con la intención y el derecho de quedarse con los coleccionables, porbar su sabiduría con las palabras cruzadas, su inteligencia con el el sudoku y aprovechar todos los cupones. Cuando 20 Minutos de España se dio cuenta de que el sudoku le restaba lectores, lo levantó de un plumazo. Es que, quienes se hacían con un ejemplar del diario se lo quedaban hasta llenar el sudoku, y muchos posibles lectores que encuentran el gratuito con el sudoku rellenado, ya no lo quieren.
Tags:
Circulación,
Contenidos
sábado, 22 de julio de 2006
Prensa, internet, radio y televisión
La radio es primordialmente un medio de música y conversación. La televisión está dominada por el entretenimiento. Internet es un medio de búsqueda, sin seguridad acerca de la calidad o veracidad de los contenidos. Los periódicos siguen siendo el único medio dedicado primordialmente a las noticias: información que es generalmente verificable, precisa, imparcial y en busca de la verdad. Lo dijo Brian Steffen, Director de la Newspaper Association of America.
Tags:
Contenidos
viernes, 16 de junio de 2006
La prensa y la seguridad nacional
Otra cita de Pedro Jota, tomada del libro de Consuelo Sánchez Vicente: "Y un juez -estoy hablando del año 1973- sentenció, palabra arriba, palabra abajo, lo siguiente: la seguridad, nuestra seguridad nacional, no reside en las rampas de los misiles nucleares o en la superficie de nuestros portaaviones, en nuestro poder militar en suma, sino en el rigor de nuestras instituciones libres. Y la prensa es una de las más importantes en la medida en que contribuye a formar la opinión pública y la conciencia crítica de los ciudadanos". Impresionante: es la sentencia de un juez con Franco vivo y gobernando España.
La noticia del día en la Argentina es la reforma de las Fuerzas Armadas. Buen momento para recordar que la seguridad nacional no es tanto misión de nuestros militares como del rigor de nuestras instituciones libres. Y la prensa es una de las más importantes en la medida en que contribuye a formar la opinión pública y la conciencia crítica de los ciudadanos.
La noticia del día en la Argentina es la reforma de las Fuerzas Armadas. Buen momento para recordar que la seguridad nacional no es tanto misión de nuestros militares como del rigor de nuestras instituciones libres. Y la prensa es una de las más importantes en la medida en que contribuye a formar la opinión pública y la conciencia crítica de los ciudadanos.
Tags:
Contenidos,
Libertad
jueves, 15 de junio de 2006
Contar las cosas que pasan ayuda a cambiarlas
Encontré una de las descripciones más cabales de periodismo en la extensa entrevista de Consuelo Sánchez Vicente a Pedro J. Ramírez -director del diario El Mundo de Madrid-, publicada en 2002 por Planeta en la colección Temas de Hoy con el título El Poder de la Prensa. La autora le pregunta por Julio Fuentes, el periodista de El Mundo asesinado en Afganistán junto con otros tres compañeros el 18 de noviembre de 2001.
Al final de la respuesta Ramírez recalca: "Julio encarnaba la cara más digna de ese poliedro que es la profesión periodística. Era una persona que no buscaba dinero ni honores en el sentido superficial del término, no tenía un sentido digamos misionero o profético de reformador social. Julio era una persona que creía que contar las cosas podía ayudar modesta y limitadamente a cambiarlas, y que siempre tenía la mirada compasiva hacia el individuo que lo estaba pasando mal en los lugares en que él era cronista y testigo de lo que ocurría".
Al final de la respuesta Ramírez recalca: "Julio encarnaba la cara más digna de ese poliedro que es la profesión periodística. Era una persona que no buscaba dinero ni honores en el sentido superficial del término, no tenía un sentido digamos misionero o profético de reformador social. Julio era una persona que creía que contar las cosas podía ayudar modesta y limitadamente a cambiarlas, y que siempre tenía la mirada compasiva hacia el individuo que lo estaba pasando mal en los lugares en que él era cronista y testigo de lo que ocurría".
Tags:
Pedro J. Ramírez,
Periodistas,
Poder
sábado, 3 de junio de 2006
Los canillitas son socios de los diarios
Editores y canillitas son socios de una misma industria: juntos deben crear y distribuir riquezas en lugar de pelear por un negocio que se vuelve cada vez más ruinoso por no ocuparse de él.
Pueden y deben duplicar y hasta triplicar la circulación de diarios y revistas en una Argentina que está mostrando que puede crecer a buen ritmo en otras industrias, sobre todo en el interior. Solo lo conseguirán con una estrategia común, trabajando juntos editores y canal, en una acción agresiva y contundente para vender cada día más publicaciones: llegar a todos los puntos donde no llegan, enseñar a vender a los canillitas, establecer sistemas de suscripciones que cuenten con ellos, asociarlos a las ventas con premios, realizar promociones con su apoyo, asociarlos a negocios publicitarios, etc.
Aumentar las ventas significará multiplicar las ganancias de los canillitas, pero también la pluralidad informativa y la independencia de los medios, que podrán defender esa pluralidad contra las presiones y la extorsión de los poderes, que no son solos los políticos. Esto es necesario para que haya verdadera libertad de expresión y de prensa, pero también para la democratización definitiva de una Argentina plural.
Sin embargo, en lugar de esta cooperación, corren tiempos de confrontación entre los editores y el canal de distribución y venta. La razón de esta lucha es que la libertad para comercializar periódicos corre peligro debido al pedido de derogación del decreto 1.025 del año 2000 que desreguló la actividad, igualándola al resto de la economía argentina, basada en la libre competencia y en la libertad económica. La venta al público de publicaciones se rigió desde 1945 a 2000 por el decreto ley 29.045/45 que regulaba las paradas e impedía la venta de publicaciones por fuera del sistema territorial instaurado en el decreto ley 29.045/45. El decreto de 1945 establecía, además, privilegios poco republicanos y menos igualitarios para un sindicato que paradójicamente agrupa a pequeños y medianos empresarios que lucran con la venta de periódicos.
Pueden y deben duplicar y hasta triplicar la circulación de diarios y revistas en una Argentina que está mostrando que puede crecer a buen ritmo en otras industrias, sobre todo en el interior. Solo lo conseguirán con una estrategia común, trabajando juntos editores y canal, en una acción agresiva y contundente para vender cada día más publicaciones: llegar a todos los puntos donde no llegan, enseñar a vender a los canillitas, establecer sistemas de suscripciones que cuenten con ellos, asociarlos a las ventas con premios, realizar promociones con su apoyo, asociarlos a negocios publicitarios, etc.
Aumentar las ventas significará multiplicar las ganancias de los canillitas, pero también la pluralidad informativa y la independencia de los medios, que podrán defender esa pluralidad contra las presiones y la extorsión de los poderes, que no son solos los políticos. Esto es necesario para que haya verdadera libertad de expresión y de prensa, pero también para la democratización definitiva de una Argentina plural.
Sin embargo, en lugar de esta cooperación, corren tiempos de confrontación entre los editores y el canal de distribución y venta. La razón de esta lucha es que la libertad para comercializar periódicos corre peligro debido al pedido de derogación del decreto 1.025 del año 2000 que desreguló la actividad, igualándola al resto de la economía argentina, basada en la libre competencia y en la libertad económica. La venta al público de publicaciones se rigió desde 1945 a 2000 por el decreto ley 29.045/45 que regulaba las paradas e impedía la venta de publicaciones por fuera del sistema territorial instaurado en el decreto ley 29.045/45. El decreto de 1945 establecía, además, privilegios poco republicanos y menos igualitarios para un sindicato que paradójicamente agrupa a pequeños y medianos empresarios que lucran con la venta de periódicos.
Tags:
Circulación
jueves, 18 de mayo de 2006
Las agencias de viajes deberían pensar en otro negocio
Viajé de Madrid a Londres en Easy-Jet. Reservé hoteles en web sites fantásticos, donde se puede ver hasta las sábanas de las camas, ubicación, planos... Alquilé un auto por menos de la mitad de precio que lo que me ofrecía un buen amigo dedicado al negocio de los viajes, y sin necesidad de dejar la tarjeta de crédito hasta el mismo momento en que me entragaron el auto en una agencia de las mejores.
No son los diarios los que deberían preocuparse por su futuro. Internet terminará mucho antes con las agencias de viajes.
No son los diarios los que deberían preocuparse por su futuro. Internet terminará mucho antes con las agencias de viajes.
Tags:
Tecnología
martes, 25 de abril de 2006
Todos los diarios van a ser gratuitos
Trends in Newsrooms 2006, es el segundo informe anual del World Editors Forum. Según su promoción, enviada a los socios, responde a interesantes y apremiantes preguntas que se plantean los responsables editoriales en la era digital
En el capítulo “Will All News be Free?” (¿Será gratuita toda la información?), el especialista en diarios gratuitos y profesor de periodismo en la Universidad de Amsterdam, Piet Bakker, explica el impacto de la información gratuita en internet y de los diarios gratuitos en la industria de la prensa.
Las conclusiones de Bakker son obvias:
Two forms of free information have emerged over the last decade: free Internet news and free daily newspapers. Internet news is of course not free at all. People invest in hardware, connections and extra features like digital cameras, game consoles, webcams etc. But content is perceived as being free...
...the free daily has been around for more than 10 years now. In general, publishers of paid newspapers don't seem to like free papers that much, as this quote from the publisher of Bild Zeitung illustrates: "every day without a free newspaper is a good day". But in reality the relationship is more complicated: 50% of the total circulation of free newspapers is published by companies that publish paid newspapers as well.
Está aprendiendo, por fin, que la información tiende a ser gratuita. Lo mismo que sostiene el Media Lab del MIT por lo menos desde 1987.
Todos los diarios van a ser gratuitos tarde o temprano. Ya lo sabíamos.
En el capítulo “Will All News be Free?” (¿Será gratuita toda la información?), el especialista en diarios gratuitos y profesor de periodismo en la Universidad de Amsterdam, Piet Bakker, explica el impacto de la información gratuita en internet y de los diarios gratuitos en la industria de la prensa.
Las conclusiones de Bakker son obvias:
Two forms of free information have emerged over the last decade: free Internet news and free daily newspapers. Internet news is of course not free at all. People invest in hardware, connections and extra features like digital cameras, game consoles, webcams etc. But content is perceived as being free...
...the free daily has been around for more than 10 years now. In general, publishers of paid newspapers don't seem to like free papers that much, as this quote from the publisher of Bild Zeitung illustrates: "every day without a free newspaper is a good day". But in reality the relationship is more complicated: 50% of the total circulation of free newspapers is published by companies that publish paid newspapers as well.
Está aprendiendo, por fin, que la información tiende a ser gratuita. Lo mismo que sostiene el Media Lab del MIT por lo menos desde 1987.
Todos los diarios van a ser gratuitos tarde o temprano. Ya lo sabíamos.
Tags:
Circulación,
Futuro,
Gratuitos
viernes, 31 de marzo de 2006
La verdad de los periodistas
Historia con borrones
No se quién dijo que los periodistas escriben el primer borrador de la historia. Me lo imagino en un escrito al que se le notan todavía las dudas: tachaduras, correcciones y anotaciones al margen. Un diario es la mediación por excelencia entre la lengua hablada y la escrita, en feliz expresión de Horacio Reggini. Son los periodistas los que escriben por primera vez las ideas, conceptos y frases que terminarán en los libros, el bronce o la basura.
En ese ambiente todavía palpitante del parto intelectual se mueven los periodistas. Su ocupación no es la de escribir biblias ni enciclopedias, aunque deban conocerlas. Tampoco deben arrogarse el papel de organizadores de ninguna sociedad. Su misión es mostrar lo que pasa, analizarlo y también opinar si fuera el caso. Y para hacerlo tienen un sólo camino: acercarse a la realidad todo lo posible. Por eso sólo es buen periodista el contemplativo, que se sabe callar para oir a los verdaderos protagonistas de los acontecimientos, que no siempre son personas de carne y hueso.
Ni jueces, ni científicos, ni sacerdotes
Muchas veces la profesión de los periodistas se ha descripto como una búsqueda constante de la verdad. Los jueces y los científicos tienen la misma tarea. Pero el modo de buscarla es muy diferente, y la responsabilidad también. Ellos se ajustan a unas reglas y un tiempo que no tienen los periodistas. Las religiones también buscan La Verdad, con mayúculas y artículo determinado, que se identifica con Dios y su relación con lo creado. Los periodistas buscan la verdad indeterminada y borrosa de todos los días, la que está escondida detrás de cada puerta y al final de un simple vaso de agua. Los artistas buscan también la verdad, tanto que muchas quedarían sin expresarse si no fueran plasmadas en la plástica, la literatura, la música o las artes escénicas. La verdad de los periodistas es más parecida a la de los artistas. Los sabios de las ciencias, de las religiones y de la justicia deben acercarse a la realidad para concer la verdad, como los artistas y los periodistas. Pero los periodistas y los artistas se parecen porque conocerán mejor la realidad y sabrán plasmarla en una obra verdadera si la aman. Esta condición es la que hace apasionante, pero también arriesgada, la profesión de los periodistas, que para dar testimonio cabal de lo que está pasando deben involucrarse con la realidad, manchándose con su mugre, sufriendo son su enfermedad, pringándose con su sangre, compadeciéndose de su miseria, riendo con su alegría, llorando con su dolor, celebrando sus triunfos y gozando con su felicidad.
Pactos de lectura
Dos modos clásicos, y ninguno más, tienen los periodistas para hacerlo en sus medios: la información y la opinión. La información es sagrada, y las opiniones son libres, decía el lema del The Guardian de Manchester hace muchas años, antes de instalarse en Londres. Por eso los periodistas saben que cuando informan, deben atenerse a los hechos, sin emitir juicio de valor alguno sobre lo que relatan o describen. La noticia, el reportaje, la crónica y la entrevista son los géneros informativos clásicos, a los que hoy se ha unido el análisis. Los géneros de opinión son la crítica, el comentario, el editorial y la columna. Probablemente haya más, y probablemente también cualquier otro género pueda integrar una de estas categorías. Pero lo importante de los géneros es que establecen un pacto de lectura entre el medio y el público. Un medio o un periodista defraudan a su público cuando opinan en lugar de informar, cuando disfrazan de análisis una crítica, o cuando manipulan con mala fe la información a favor de uno u otro protagonista y siempre en contra de su público.
Pero peor engaño es disfrazar como información a la publicidad. Aunque siempre la publicidad contenga verdades, es evidente que se trata de persuación y no de información, por eso la publicidad paga por ocupar un lugar con sus mensajes al público, y por eso los medios confiables y creíbles tienen reglas muy claras para la contratación de espacios publicitarios, entre ellas está siempre latente la imperiosa ley que pretende no engañar a su audiencia. Cuando un diario, una estación de radio o un canal de televisión, disfrazan de información su publicidad o su opinión, están dilapidando la credibilidad, que es un capital mucho mayor que el que pueden conseguir con el dinero de los anunciantes o los favorecidos por su criterio.
Los diarios y la monarquía
La propiedad familiar de los medios de comunicación ha sido siempre garantía de credibilidad, precisamente porque los dueños entendieron que ese capital imposible de medir, era la mejor herencia de podían legar a sus sucesores. En este sentido podría decirse que la monarquía es buena para los medios, ya que cumple el mismo papel que en los estados modernos. La familia propietaria, establecida en una región o en un país, daba garantía de credibilidad y de continuidad, y por tanto de salud económica a los medios. La globalización y el vértigo de los negocios de comunicación, en cambio han anclado la credibilidad en la empresa propietaria y en sus fines. Cuando el fin es ganar dinero a corto plazo, la credibilidad se pierde inexorablemente, como el dinero en un casino.
No se quién dijo que los periodistas escriben el primer borrador de la historia. Me lo imagino en un escrito al que se le notan todavía las dudas: tachaduras, correcciones y anotaciones al margen. Un diario es la mediación por excelencia entre la lengua hablada y la escrita, en feliz expresión de Horacio Reggini. Son los periodistas los que escriben por primera vez las ideas, conceptos y frases que terminarán en los libros, el bronce o la basura.
En ese ambiente todavía palpitante del parto intelectual se mueven los periodistas. Su ocupación no es la de escribir biblias ni enciclopedias, aunque deban conocerlas. Tampoco deben arrogarse el papel de organizadores de ninguna sociedad. Su misión es mostrar lo que pasa, analizarlo y también opinar si fuera el caso. Y para hacerlo tienen un sólo camino: acercarse a la realidad todo lo posible. Por eso sólo es buen periodista el contemplativo, que se sabe callar para oir a los verdaderos protagonistas de los acontecimientos, que no siempre son personas de carne y hueso.
Ni jueces, ni científicos, ni sacerdotes
Muchas veces la profesión de los periodistas se ha descripto como una búsqueda constante de la verdad. Los jueces y los científicos tienen la misma tarea. Pero el modo de buscarla es muy diferente, y la responsabilidad también. Ellos se ajustan a unas reglas y un tiempo que no tienen los periodistas. Las religiones también buscan La Verdad, con mayúculas y artículo determinado, que se identifica con Dios y su relación con lo creado. Los periodistas buscan la verdad indeterminada y borrosa de todos los días, la que está escondida detrás de cada puerta y al final de un simple vaso de agua. Los artistas buscan también la verdad, tanto que muchas quedarían sin expresarse si no fueran plasmadas en la plástica, la literatura, la música o las artes escénicas. La verdad de los periodistas es más parecida a la de los artistas. Los sabios de las ciencias, de las religiones y de la justicia deben acercarse a la realidad para concer la verdad, como los artistas y los periodistas. Pero los periodistas y los artistas se parecen porque conocerán mejor la realidad y sabrán plasmarla en una obra verdadera si la aman. Esta condición es la que hace apasionante, pero también arriesgada, la profesión de los periodistas, que para dar testimonio cabal de lo que está pasando deben involucrarse con la realidad, manchándose con su mugre, sufriendo son su enfermedad, pringándose con su sangre, compadeciéndose de su miseria, riendo con su alegría, llorando con su dolor, celebrando sus triunfos y gozando con su felicidad.
Pactos de lectura
Dos modos clásicos, y ninguno más, tienen los periodistas para hacerlo en sus medios: la información y la opinión. La información es sagrada, y las opiniones son libres, decía el lema del The Guardian de Manchester hace muchas años, antes de instalarse en Londres. Por eso los periodistas saben que cuando informan, deben atenerse a los hechos, sin emitir juicio de valor alguno sobre lo que relatan o describen. La noticia, el reportaje, la crónica y la entrevista son los géneros informativos clásicos, a los que hoy se ha unido el análisis. Los géneros de opinión son la crítica, el comentario, el editorial y la columna. Probablemente haya más, y probablemente también cualquier otro género pueda integrar una de estas categorías. Pero lo importante de los géneros es que establecen un pacto de lectura entre el medio y el público. Un medio o un periodista defraudan a su público cuando opinan en lugar de informar, cuando disfrazan de análisis una crítica, o cuando manipulan con mala fe la información a favor de uno u otro protagonista y siempre en contra de su público.
Pero peor engaño es disfrazar como información a la publicidad. Aunque siempre la publicidad contenga verdades, es evidente que se trata de persuación y no de información, por eso la publicidad paga por ocupar un lugar con sus mensajes al público, y por eso los medios confiables y creíbles tienen reglas muy claras para la contratación de espacios publicitarios, entre ellas está siempre latente la imperiosa ley que pretende no engañar a su audiencia. Cuando un diario, una estación de radio o un canal de televisión, disfrazan de información su publicidad o su opinión, están dilapidando la credibilidad, que es un capital mucho mayor que el que pueden conseguir con el dinero de los anunciantes o los favorecidos por su criterio.
Los diarios y la monarquía
La propiedad familiar de los medios de comunicación ha sido siempre garantía de credibilidad, precisamente porque los dueños entendieron que ese capital imposible de medir, era la mejor herencia de podían legar a sus sucesores. En este sentido podría decirse que la monarquía es buena para los medios, ya que cumple el mismo papel que en los estados modernos. La familia propietaria, establecida en una región o en un país, daba garantía de credibilidad y de continuidad, y por tanto de salud económica a los medios. La globalización y el vértigo de los negocios de comunicación, en cambio han anclado la credibilidad en la empresa propietaria y en sus fines. Cuando el fin es ganar dinero a corto plazo, la credibilidad se pierde inexorablemente, como el dinero en un casino.
Tags:
Contenidos,
Periodistas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)