Traigo una cita de la encíclica Magnifica humanitas de León XIV:
Las inteligencias artificiales no experimentan vivencias, no poseen un cuerpo, no sienten alegría ni dolor, no maduran a través de las relaciones, y no saben desde dentro qué significan el amor, el trabajo, la amistad o la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral, ya que no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones, ni asumen la responsabilidad por las consecuencias. Pueden imitar o incluso simular, pero no comprenden lo que producen, pues les falta la perspectiva afectiva, relacional y espiritual a través de la cual los seres humanos crecen en sabiduría.
La conclusión es el título de este post.

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