martes, 14 de febrero de 2017

World Press Photo of the Year a la serendipity


El 18 de diciembre del año pasado un fanático mató a balazos al embajador ruso en Ankara. Esta es la foto que tomó Burhan Ozbilici, un fotero del montón que cubría la inauguración de una muestra a la que asistía el embajador en una galería de arte. El fotógrafo atinó a seguir disparando su cámara mientras el loco disparaba su pistola y gritaba Alá es grande.

Ozbilici ganó también el primer premio en spot news stories. Bueno, la foto de arriba es una de las de la historia y la de abajo otra, casi tan fuerte como la de arriba. Aparece el embajador y su asesino, que hirió a otras dos personas y luego murió acribillado por la policía.


No lo dicen en la WWP, pero el premio debería ser un homenaje a los fotógrafos que hacen cola a la espera de una asignación en todos los medios del mundo. Bueno a esos que hacen cola, pero están dispuestos a ganar el premio de la WPP en la inauguración de una exposición de pinturas mediocres y tienen la sangre y el fuego para seguir sacando fotos. Lo curioso es que Burhan Ozbilici ni siquiera sabía que estaba contando una historia cuando tomaba fotos antes de los disparos y esta foto hubiera sido, con suerte, un recuadrito que saldría cuatro días después en la página 36. Así funciona la serendipity...

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Unos días después, el 25 de noviembre, murió Fidel Castro. Ni el atentado de Ankara ni la muerte de Fidel salieron en la mayoría de las colecciones que los medios apuran todos los años: fotos del año, personaje del año, videos del año... Mire este anuario de The Economist en que no aparece ni siquiera Donald Trump y sí Hillary Clinton, tan seguros estaban de quien ganaría las elecciones el 20 de noviembre de 2016.

Esto es todo lo contrario de la serendipity.


Bonus track. La amazona voladora, el primer premio de la categoría deportes para Tom Jenkins.

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