domingo, 29 de mayo de 2016

El Territorio no es un diario *

Está usted leyendo un diario, pero El Territorio no es un diario. Bueno, le concedo que es apenas una parte de algo que fue un diario. En honor a sus pergaminos tenemos que darle por lo menos la condición de buque insignia o de bisabuelo de lo que es hoy El Territorio. Se lo explico, aunque supongo que ya se está usted dando cuenta de por dónde van los tiros… El jueves que viene –2 de junio– El Territorio cumple 91 años. Ya sabe, somos una de las empresas más antiguas de Misiones si no la más antigua, tanto que El Territorio es anterior a la provincia de Misiones y eso está esculpido en su mismo nombre y marca. Para hacerse una idea, cuando nació El Territorio, la Argentina independiente tenía 109 años y ahora está a punto de cumplir 200.

Durante muchos años de su historia El Territorio se identificó con el diario. Bastaba con decir el diario para que todo el mundo entendiera El Territorio. Pero resulta que hace ya unos años que El Territorio no es un diario: es una empresa periodística de contenidos que sirve a Misiones y al Nordeste de la Argentina, pero también al resto del país y al mundo y sobre todo a los misioneros y nordestinos que viven desparramados por el planeta y también a cualquier habitante de la Tierra que quiera servirse de sus contenidos.

El Territorio es, al fin y al cabo, una usina de periodismo que tiene un diario. Pero no sólo tiene un diario como tuvo a lo largo de gran parte de su historia y por eso se identificaban: hace ya unos cuantos años que El Territorio llega a sus audiencias por medios diferentes del papel impreso. Alguien podría pensar, y quizá usted también, que esos soportes –esos medios– eran extensiones del diario. Bueno, no es así y en realidad nunca lo fue. Lo que quiero decir es que si Sesostris Olmedo hubiera fundado El Territorio en 2015 no habría fundado un diario, por eso me atrevo a decir, seguro de no equivocarme, que Olmedo no fundó un diario sino algo que supera ampliamente lo que siempre entendimos como un producto impreso que sale todos los días y se mete por debajo de su puerta, lo busca en el quiosco o lo pide en el bar para saber qué pasó, cómo pasó y porqué pasó.

Muchos mantenemos la costumbre de leer el diario a la hora del desayuno o quizá a la tardecita, o cuando termina el día y estamos con más tiempo. Pero la inmensa mayoría de la audiencia de El Territorio recibe sus contenidos en las pantallas que están encima de su escritorio de trabajo, o en una tableta sentados cómodamente en un sillón, o en la calle, o en un medio de transporte… gracias al teléfono que es una pantalla más pequeña, para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, como dicen los vendedores en el colectivo. Resulta que esos cacharros que sirven para hablar, mensajear, sacar fotos y compartir todo lo que se nos ocurra que no sea material, además sirven para llegar a casi todo el conocimiento: tenemos a mano millones de bibliotecas y basta con tipear cuatro palabras para saber quién fue el cuarto faraón de la dinastía de los Ptolomeos, cómo se resuelve el cubo mágico en tres minutos o encontrar la receta de los txipirones rellenos. Hoy El Territorio da información confiable, con el sello de su marca, para todos aquellos que la necesiten, estén dónde estén. Y la pueden ver, escuchar, leer...

Cambian los medios pero lo que no cambia es el periodismo, que tiene la misma misión que tenía hace 91 años cuando Sesostris Olmedo y su inmediato sucesor, Humberto T. Pérez, empezaban con la aventura de El Territorio. Informamos, celebramos, testimoniamos, abogamos, impulsamos, defendemos y certificamos lo que pasa en nuestra provincia y en el Nordeste de la Argentina.

Por eso El Territorio no es un diario. Porque en realidad nunca lo fue. Y aunque algunos de nuestros lectores tengan ahora un diario en sus manos, lo más probable es que esté leyendo esto que ahora escribo en una pantalla. Y está leyendo El Territorio, como hace 91 años.


* Mi columna de hoy en El Territorio.

jueves, 26 de mayo de 2016

Una foto grande siempre es mejor que dos (y que tres, y que cuatro)


Ayer naufragó una barca con migrantes cerca de Lampedusa, en el Mediterráneo. Un fotógrafo de Associated Press que debía estar embarcado en un guardacostas italiano tomó fotos de la secuencia completa del naufragio y los diarios de todo el mundo las publicaron, algunos en portada y bien destacadas. La ciencia del diseño editorial y la edición fotográfica dice que siempre tiene más impacto una sola foto grande que dos pequeñas que ocupen el mismo espacio y exceptúa la secuencia. Decida usted qué le gusta más (pongo mi opinión abajo). Van las portadas completas de algunos que eligieron publicar una, dos, tres y hasta cuatro fotos del naufragio.

 

Hubiera publicado la del Telegraph bien grande en portada y la secuencia mucho más chica adentro. Además, como dice JCL* en tiempos de internet no es necesario ya publicar secuencias. Aunque no apareció todavía, suponemos que hay un video del episodio ya que todas las cámaras graban.

martes, 24 de mayo de 2016

El Uber del periodismo


Lea la entrevista que le hace Caterina Visco de GEN (Global Editors Network) a Marten Blankesteijn, inventor, fundador, director y uno de los propietarios de Blendle, el periódico holandés que garantiza buen periodismo y solo cobra lo que te interesa. Ya desembarcó en Alemania y Estados Unidos y sigue creciendo. En la foto del team holandés Marten es el más cercano, el otro es Alexander Klöpping, tambien fundador, inventor y director de Blendle. Va lo que más me gustó:
Nobody wants to pay for news. But many people want to pay for great journalism: background pieces, analysis, columns, big interviews. The stuff that makes you smarter.
There are newspapers with over 100 articles per day. Especially for younger people that’s too much: it takes half an hour to even browse through all the pages. By understanding every user, you can give every person a personalised newspaper, website or newsletter. That way every reader will read more stories and spend more time with your brand, and hence stay a subscriber or become one. Of course we continue to surprise readers, because that’s an important aspect of newspapers: that you regularly read about something you didn’t know you were interested in.
Sin avisos y sin muro de pago. Buscan lo mejor, lo ponen a mano y cobran fácil. Más que el NetflixBlendle parece el Uber del periodismo.

viernes, 20 de mayo de 2016

Morley Safer 1931-2016

Ayer murió Morley Safer. Tenía 61 años de periodismo por televisión y un buen humor envidiable. Se había retirado la semana pasada con 84 años. Aquí el obituario de CBS y aquí el del New York Times. Abajo la noticia de su retiro en 60 Minutes, donde trabajó los últimos 46 años.



Vale la pena ver el programa especial emitido por CBS News al mediodía del lunes pasado con motivo de su retiro. Solo tiene que bancarse la publicidad, que una cosa es verla en directo y otra aquí mismo.

jueves, 19 de mayo de 2016

Empresarios de medios o de periodismo


No sé de dónde salió en castellano el término redacción para nombrar al colectivo que trabaja en la confección de un periódico o al local en que ese grupo de personas trabaja, pero supongo que es el apócope de sala de redacción. Hace años los periodistas que trabajábamos en un diario nos llamábamos redactores y el escalafón llevaba esos nombres como los tenientes o sargentos de un ejército: redactor, redactor principal, redactor mayor, redactor general...

La redacción no es el cerebro ni el corazón de un medio (estoy pensando en un diario), la redacción es todo. El resto es absolutamente prescindible y cada vez está más claro. Pero no estaba tan claro hace unos cuantos años, cuando, igual que ahora, un periódico es una inmensa industria gráfica y de logística pegada a una pequeña sala de revoltosos que lo llenan de contenidos.

Las redacciones casi no han cambiado. Son idénticas las de hace 100 años a las de hoy. Solo hay computadoras donde antes había máquinas de escribir.


Bueno. Resulta que, aunque todavía muchos empresarios de medios no lo entiendan, el negocio del periodismo consiste básicamente en tener una redacción capaz de fabricar las historias que la gente busca. Y la ventaja competitiva de mi medio respecto de los otros depende del talento de mi redacción y ya no más de ninguna cuestión técnica o logística.

Los empresarios de medios no entienden esto: piensan que el periodismo es una industria gráfica, manufactura y no mentefactura y en lugar de gestionar talento capaz de producir contenidos indispensbales gestionan data-entries y copy-pasters, camiones de papel, Heildelbergs, barriles de tinta y logística de paquetes.

Los empresarios de medios están perdidos. Los de periodismo, en cambio, saben a donde van.

lunes, 16 de mayo de 2016

El Comabte de Iquique y los periódicos


En pleno cambio de tecnologías se libró el combate de Iquique el 21 de mayo de 1879. Se enfrentaron la corbeta chilena Esmeralda al mando de Arturo Prat y el monitor peruano Huáscar de Miguel Grau: ya puede saber qué pasó entre los dos barcos, uno de madera y el otro de acero y a vapor. Aquí la historia (la corbeta Esmeralda era de propulsión mixta: velas y hélice impulsada por una caldera a vapor; su casco tenía una protección antimoluscos de cobre)

Imagine ahora a los periódicos como navíos de tres palos y grandes velas peleando contra una task force de portaaviones y cruceros nucleares (la comparación no es nueva en Paper Papers). Enrique Dans pinta un cuadro parecido en esta interesantísima entrada de su página personal.
Hace mucho tiempo que resulta evidente que prácticamente ningún joven de menos de treinta años tiene especial afinidad por leer una publicación impresa en un trozo de árbol muerto que le da las noticias de ayer y en la que no se puede hacer clic. Las pilas de ejemplares que veo en la entrada de la universidad en la que trabajo (o como si vas a la de Periodismo, incluso, a los que supuestamente podríamos considerar más interesados) lo atestiguan. En el AVE, cuando pasan con la prensa, la pido porque así, cuando llega la bandeja con la comida, me sirve de salvamanteles encima de mi ordenador. Si algún día me llevo los pocos periódicos que aún llegan a la zona de espera del despacho, es porque estoy pintando en casa. El soporte papel ya no tiene más interés que ese, y aferrarse a él en plan romántico y hablar del olor de la tinta y de lo cómodo que es para leerlo en el sofá hace mucho que ya no tiene sentido. Y para las generaciones siguientes, menos aún. Lo del papel les resulta poco menos que marciano. Solo lo usan, los que lo usan, en esas apolilladas instituciones educativas que les obligan a bajar a una versión obsoleta de su sistema operativo cerebral.
Que El País, en pleno ataque de clarividencia, afirme que la edición principal será la online y que la impresa será simplemente lo que salga de darle a imprimir en el momento que toque cerrar la edición es simplemente una cuestión de lógica y supervivencia: el papel persistirá únicamente para lectores mayores, para suscriptores que quieren recibirlo por debajo de la puerta, y posiblemente, algo más de tiempo en algunos regionales en los que confluyen circunstancias como la edad media de los lectores y el prestigio social que parece conllevar el hecho de pagar la suscripción… pero es ya una cuestión ranciamente generacional, que muere a medida que van muriendo sus lectores. Y no, no es porque yo lo diga: ni tengo la culpa, ni se gana nada repitiendo una y otra vez que estoy equivocado. La perspectiva de ya más de dos décadas (mi tesis doctoral sobre el tema la empecé ¡¡en 1996!!) debería enseñarnos alguna cosa.
...
Decir adiós al papel no es nada más que aceptar que una tecnología con miles de años de antigüedad deja paso a otra intrínsecamente superior. Negarse a aceptar esos cambios nunca ha llevado a ningún sitio. Que El País afirme que se dispone a ir abandonando el papel tal ver quiera decir que se acaben de dar cuenta de que “la revolución digital ya está aquí“, pero más bien me parece un simple destello de sentido común. Que entre tantos compañeros de viaje vetustos y apolillados que le acompañan en esa embarcación de tres palos y a vela llamada AEDE, no deja de tener su mérito…
Genial el palo para la AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles) uno de esos puertos para barcos de papel que hay en todos los países en los que la prensa gráfica se sigue enfrentando a flotas galácticas con bonitos veleros, pero del año de la escarapela.


CR* me mandó el link del post de Enrique Dans.

lunes, 9 de mayo de 2016

Building trust and value with the public


The New York Times contrató a Jason Rubin (el señor de arriba) como Vicepresidente y Jefe de Marca (Head of Brand), un cargo nuevo creado para él mismo. La vida de Rubin está vinculada esencialmente a los videojuegos. Pero lea mejor a Jeff Jarvis que acaba de inspirarse en este peculiar fichaje del NYTimes para decir cosas como estas:
What the hell does “brand” mean? There’s hardly a more overused and — to journalists — uncomfortable word these days, as they are told to build their “personal brands” on what we dub social media. At the core, the brand is still the expression of trust and value that the public — the public we serve — has in us. That says to me that an editor should be its proprietor. 
...
We are talking a lot these days about another word that grates some journalists: “product.” I say that making new products and services that are more relevant to the people we serve and enable us to build relationships of greater value with them is at the core of a new and necessary strategy for news. So bring on the product-development chiefs.
But what is product, really? It’s editorial. It’s making what we give to the public. It’s advocating for and serving the public. It’s building trust and value with the public.
Resalto es la preposición with porque me parece que es el dato más importante de toda la nota y confieso que fue Lisandro Varela quien me mandó el link.

viernes, 6 de mayo de 2016

La corta vida del New Day


Primer y último ejemplares del popular londinense The New Day (Grupo Trinity Mirror, cercano al laborismo) que cierra 50 días después de salir a la calle el pasado 29 de febrero. La noticia de su nacimiento y la de su muerte en El Mundo de Madrid.

Duró menos que Perfil, el diario de Buenos Aires que salió entre el 9 de mayo y el 31 de julio de 1998.

jueves, 5 de mayo de 2016

Pantallas y medios sociales

Les paso dos cuadros, uno sobre aumento de consumo de medios digitales desde computadora de mesa, smartphones y tabletas (todas pantallas, de diferentes tamaños). El otro sobre redes sociales por edades. Las fuentes están en los mismos gráficos. No hay mucho más que decir.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Tampa Bay Times compra The Tampa Tribune y lo cierra


Paul Tash, el CEO del Tampa Bay Times anunció ayer la compra del Tampa Tribune. Explica sin inmutarse que la competencia entre los dos diarios los estaba desangrando y que el área de la bahía de Tampa no da para dos diarios, así que lo compró y lo cerró en el mismo acto. Desde hoy los suscriptores del Tribune reciben el Bay Times y cualquiera que quiera entrar en el sitio del Tribune (TBO.com) caerá automáticamente en el sitio del Bay Times.

Aquí la información en el Bay Times bajo el sugestivo título One for all.

lunes, 2 de mayo de 2016

Nuevo diseño del Río Negro


Es todo lo que tengo hasta ahora del nuevo diseño del diario Río Negro (General Roca) que sale hoy rediseñado a la vez que cumple su 104º aniversario. Por fin se escapa del logotipo horroroso que tenía hasta antes de ayer (ayer no hubo diarios, por lo menos de papel, en la Argentina).


El nuevo isotipo adecuado para las redes sociales:


domingo, 1 de mayo de 2016

La verdad, el periodismo y las redes sociales

Tengo hace rato este recorte de un speech de Barack Obama. Es un pasaje de sus remarks en la cena de los Toner Prize for Excellence Awards entregados por el Programa de Periodismo Político Robin Toner de Syracuse University el 28 de marzo pasado. Pongo más abajo el video completo.